23 septiembre 2009

¿Nuestra Belleza?



¿Nuestra Belleza?


Hace algunos años Lupita Jones, hasta ahora la única Miss Universo mexicana, se quejaba amargamente acerca del poco arraigo que el certamen Nuestra Belleza México, que ella dirige, tenía en el país.

Lupita incluso se preguntaba, por qué el Presidente recibía a la Selección Mexicana de futbol que, por cierto, nunca hacía nada en los mundiales (palabras de Lupita, no mías), y nunca abría las puertas de Los Pinos a las misses mexicanas que tan buenos resultados estaban obteniendo a nivel mundial.

Creo que yo tengo la respuesta a las interrogantes de Lupita:

Nuestra Belleza México es un concurso mal hecho, al que le falta identidad y que en realidad sólo interesa a las participantes, a las familias de éstas y a la empresa Televisa, propietaria del certamen.

¿Por qué? Primero por ese nombre tan absurdo: Nuestra Belleza, que nunca se comparará con Señorita México o Miss México, que es como comúnmente llama el público a la ganadora de este título. Desde ahí uno se da cuenta de que el evento carece de una personalidad bien definida.

Igual sucede con las participantes. Esa idea ridícula de maquillarlas, peinarlas y vestirlas exactamente igual a todas, impide que su verdadera belleza sea apreciada porque en el certamen del domingo, ganado por la jalisciense Jimena Navarrete, le juro que nunca distinguí quién representaba a Tamaulipas, Sonora o Nuevo León porque una era una copia al carbón de la otra.

Y aunque la transmisión del evento resultó breve (sólo dos horas), la producción dejó mucho qué desear. La conducción estuvo fatal, especialmente la de Ernesto Laguardia quien cometía error tras error y se veía nervioso e inseguro. Mucho mejor papel hizo Sebastián Rulli.

Y el elenco, ¡por favor! Alexander Acha y Ana Bárbara. A ellos los vemos todos los días. Creo que el evento merecía algo mejor o al menos, novedoso.

Con decirle que esto hace añorar aquellos larguísimos Señorita México, producidos por Raúl Velasco, que si mal no recuerdo, se alargaban hasta siete horas.

Porque empezaban a las tres de la tarde con “México, magia y encuentro”, donde se hacía un recorrido por el folclore y la cultura de cada estado participante, y terminaba a las 10 de la noche con la elección de la ganadora.

Si Nuestra Belleza México continúa tal y como hasta ahora, Lupita se quedará con las ganas de que el concurso se arraigue en México y se convierta en el evento de año, tal y como ocurre en Venezuela donde la elección de su reina es todo un acontecimiento, que paraliza el país.

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